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martes, 09 de mayo de 2006 |
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Relata Alejandro Llano, en ese magnífico libro que escribió con sugerente título “el diablo es conservador”, una anécdota de Jorge Luis Borges. Se encontraba éste en una multitudinaria conferencia en la Universidad de San Marcos, de Lima. La revolución –esta vez, curiosamente, provocada por los militares-, hacía del ambiente universitario un espacio enrarecido y en ebullición. Los universitarios increpaban a Borges, por unas declaraciones suyas que chocaban estrepitosamente con los ideales revolucionarios. Tras largos minutos de abucheos, se hizo un silencio sepulcral. Borges comenzó, con voz queda, a hablar de literatura. De pronto, se alzó una voz juvenil que le espetó ¿cómo es posible que un hombre tan culto e inteligente como usted se empeñe en oponerse al curso de la historia?. La respuesta no tuvo desperdicio: oiga, joven, ¿no sabe usted que los caballeros sólo defendemos causas perdidas?. |
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