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miércoles, 16 de agosto de 2006 |
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Hace escasas dos semanas un centro abortista de Miami fue cerrado por la Policía. Aunque aparentemente es una buena noticia, encierra el drama de miles de niños que no pueden ni siquiera gritar al morir, y esconde la hipocresía de una sociedad que cuando no mira para otro lado es para financiar con dinero público estos centros en los que se asesina de forma sistematizada. |
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