Sólo sé que no sé nada.Cuan equivocado estaba. Casi cuarenta años de docencia a estudiantes de Medicina, médicos y especialistas de lo mío para concluir: en qué error científico me encontraba y encuentro. Nuestra - no sé como nombrarla - ministra de Igualdad, con tal de legalizar el pelarse los embarazos que le vengan en gana, dice que a las trece semanas un feto «es un ser, pero no humano». Alguien debió comentarle que en el TBO, ya dudo hasta que lea, se mencionaba que, entre nuestros ancestros, se encontraban la macaca, el chimpancé y el orangután. Según ella, nosotros, por lo visto, somos iguales a estos. Se lo ha tragado todo y de Embriología y Antropología, la carrera de mi mujer, no sabe nada de nada. ¿Para qué me ha servido estrujarme el cerebelo tantos años, estudiar y publicar tantísimo? Que error. He decidido que ni Darwin ni yo, o ni yo ni Darwin, seamos propuestos como candidatos a los premios Nobel o al Rey Don Jaime. La ministra, con su ciencia, me ha abierto los ojos y me ha convencido. Hasta ahora, todos los días cuando me levantaba daba gracias a mis padres y a Dios por haberme concebido, ser un humano y estar entre los que estamos aquí.
Usted y yo somos unos verdaderos no privilegiados sino privilegiadísimos. Nos tocó el gordo de la lotería, pero el gordo, gordo. Lo comprenderá: En cada eyaculación el hombre deposita en la vagina entre 50 y 250 millones de espermatozoides. Multiplique esto una a tres veces por semana y verá los que resultan por mes. Pues de todos ellos solo un espermatozoide, el que le dio vida a Ud y el que me dio origen a mí, consiguió fertilizar el «único huevecito» del mes que ovuló nuestra madre. El resto de nuestros "futuros espermatozoides hermanos" se fueron al garete. Imagínese cuantos miles de millones. Solo Ud y yo, y resto de los hoy «humanos» consiguieron sobrevivir, ¡qué suerte!, estamos por eso aquí. Pero esto no es todo en nuestra inmensa suerte. Los fetos de sexo femenino, cuando están en la matriz de su madre llegan, desde el momento mismo de la concepción por tanto mucho antes de la semana 13 de nuestra ministra, y solo hasta el séptimo mes de vida intrauterina, a formar 7 millones de "huevecitos". Nunca más volverán a producirse nuevas de estas células. La inmensa mayoría de ellas, a partir del séptimo mes de vida intra uterina, morirán y desaparecerán. Millones. De forma que cuando se alcanza la pubertad solo le quedan a las mujeres unos 300.000 "huevecitos" en ambos ovarios Estos darán lugar tras comenzar la vida reproductiva, a los poquísimos que se ovularán y de los que Ud y yo procedemos. A Ud. Quizás le parecerá que aún quedan muchísimos, pero sepa que en cada ciclo menstrual la mujer hace madurar unos 400 a 500, de las que SOLO UNO, se ovulará a mitad de ciclo. El resto también al garete. A lo largo de la vida la mujer solo ovula unas 400 a 450 veces, por tanto, muy pocas. Pero la cosa sigue: El espermatozoide que le dio lugar a Ud o el que me dio lugar a mí, no solo tuvieron la suerte de ser eyaculados cuando tocaba y en el momento preciso, sino de ascender, superar a todo el resto de "compañeros", vencer todas las inmensas barreras que encontró existentes, localizar al único ovulado ese mes y fertilizarlo. ¡Que inmensa suerte! Algo casi increíble Aún hay más. Ese huevecito ya fertilizado, el zigoto (ojo, no es ningún taco, es el nombre científico con el que se le conoce), se pasó de 6 a 7 días bambando por las trompas y la matriz hasta conseguir, gracias a encontrar un endometrio preparado (la cama de la matriz donde se pegan), implantarse y desarrollarse. Ojo, solo el 30% de zigotos en esas condiciones lograrán implantarse. Más suerte todavía. Insisto, he pasado casi treinta y cinco años de mi vida explicando a profesionales de la Salud que una vez el zigoto se implanta, tras solo 35 días, le late el corazón, a los dos meses y una semana el corazón tiene ya tres cámaras y a los 3 meses dispone ya de un corazón completo. Que a las siete semanas ya se le ve moverse y respirar. Responde a estímulos táctiles y reconoce cambios de temperatura de solo un grado. Que a esta semana ya tiene desarrollada toda la vascularización cerebral. Que a las 9 semanas ya ha desarrollado el cerebro. Que a las 7 semanas tiene sentido del tacto, que poco después oye, no conoce si la música que escucha es de Mozart o de Julio Iglesias pues solo diferencias frecuencias por arriba o bajo de 1500 Hercios, que a las 24 semanas ya huele y tiene sabor. Finalmente, y esto se haría interminable, podemos ver como se ríe, llora, duerme, piensa, se aburre, etc. En resumen, desde la semana 12 está prácticamente desarrollado. El resto lo hará durante el final del embarazo o, como el sentido de la vista, tras el nacimiento. Así pues sólo le queda madurar y crecer. Nada que decir respecto al resto de la vida post natal. ¿Qué sería de cualquier "humano" si tras el nacimiento nuestros padres no nos hubieran alimentado, cuidado, educado, etcétera? Pues nada de nada. Ahora viene la ministra y dice que no soy (somos) "humanos" y que hasta la semana trece a la basura. ¿No se le cae la cara de vergüenza? y ojo, con el tiempo ya pasado desde su declaración, aún no ha dimitido. Confirmo: estoy machucho, viejo, caduco y calcificado. Mi ciencia era falsa, todo lo que aprendí pura filfa. Está claro, no se nada de nada. Adiós al Nobel y al Rey D. Jaime. Equivoqué mi profesión. ¿Debo retirarme?, ¿Debo dedicarme al 'dolce far niente'? Ni hablar del peluquín. Que dimita y se vaya por bruta. Tengo vergüenza ajena de tener una ministra que no tuvo la precaución de consultar una decisión tan capital antes de abrir la boca. No me extraña con el gobierno de horror que tenemos y que pretende tomar decisiones contra viento y marea, sin el consenso popular, que afectarán y mucho a futuras generaciones. Con tanto método de planificación familiar todos disponibles y gratuitos, con tantísima información emitida, con tantos Centros de Orientación que se han creado, pues si Dios y los políticos no lo remedian ¿Cuántos futuros Bach, Mozart, Da Vinci, etc. etc. se irán a la basura? Pretenden legalizar políticamente lo que ética y moralmente es imposible. FERNANDO BONILLA MUSOLES CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE VALENCIA Las Provincias TRIBUNA
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